La importancia de un buen anticongelante

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La importancia de un buen anticongelante

El anticongelante es clave para proteger cualquier máquina con partes móviles, desde automóviles hasta equipos industriales. Su función principal es bajar el punto de congelación del agua y mejorar la refrigeración del sistema, evitando daños por frío, corrosión o desgaste prematuro.

Hoy su uso va más allá de los motores: también se emplea en fluidos hidráulicos, sistemas de calefacción y otros circuitos que requieren estabilidad térmica. Gracias a los aditivos modernos, los anticongelantes no solo evitan la congelación, sino que también protegen contra la corrosión, las incrustaciones, la espuma y la degradación química.

Corium Chemicals: anticongelantes que rinden

Dentro de la familia Corium Chemicals, marca con presencia en la línea de productos de Cronaser, encontramos líquidos refrigerantes anticongelantes orgánicos disponibles en diferentes concentraciones (puro, al 30 % o al 50 %). Estos productos están formulados para proteger eficazmente motores y equipos mecánicos en múltiples aplicaciones.

Los anticongelantes orgánicos de Corium Chemicals se diseñan para ofrecer una protección térmica fiable al mismo tiempo que incorporan aditivos eficaces, adaptándose a distintos requisitos operativos según la concentración elegida. Aquí te hablamos más acerca de las funciones del anticongelante.

¿Qué hace que un anticongelante sea de calidad?

Según los expertos en Cronaser / Corium Chemicals, un anticongelante de primera línea debe cumplir al menos estas características:

  • Punto de congelación bajo, para proteger incluso en condiciones frías severas.
  • Propiedades anticorrosivas robustas, que aseguren la longevidad del metal.
  • Neutralización de productos ácidos que se generen en servicio.
  • Propiedades anti-incrustantes y anti-espumantes que mantienen el circuito limpio.
  • Elevada temperatura de ebullición, que resiste cargas térmicas prolongadas.
  • Coeficiente de calor específico y conductividad térmica adecuados.
  • Viscosidad controlada, para facilitar la circulación en todos los componentes.
  • Baja toxicidad, minimizando riesgos para quienes lo manipulan.

Cumplir con todos estos requisitos requiere un estudio profundo de formulación, además de ensayos en laboratorio y pruebas en campo que certifiquen el rendimiento real del producto.

Más allá del frío: cómo se evalúa un anticongelante

El punto de congelación de un anticongelante y su mezcla con agua se determina mediante ensayos de enfriamiento controlado, observando a qué temperatura aparecen los primeros cristales sólidos en el líquido. Este dato es clave para saber si el producto resistirá las condiciones de uso previstas.

💡 Precaución: aunque muchos anticongelantes modernos son orgánicos y más seguros que algunas formulaciones antiguas, seguir las recomendaciones del fabricante es esencial. No deben entrar en contacto prolongado con la piel ni ser ingeridos, ya que pueden tener efectos tóxicos.

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