La investigación acerca los lubricantes industriales a la naturaleza

martes, 22 marzo 2016

Las cebollas, las gambas o los crustáceos son algunos ejemplos naturales sobre los que ya se investiga para producir lubricantes industriales¿Se convertirán estos productos durante los próximos años en la fuente de fabricación de lubricantes, jubilando a los fluidos fósiles?

Realmente, aún es pronto para dar una respuesta categórica. Lo que sí se puede decir es que los lubricantes industriales también se pueden extraer de la cebolla cabezona o del huevo, una idea que está desarrollando la Universidad Nacional de Colombia, con sede en Medellín, tras observar este uso en algunas empresas metalmecánicas. Por su parte, en España, investigadores de la Universidad de Huelva desarrollan estos conceptos utilizando el quitosano, que aparece en los caparazones de los insectos, arácnidos y crustáceos, como ya comentábamos en un artículo anterior (En busca del lubricante sostenible).

Una hortaliza que puede sustituir a los lubricantes fósiles

Se ha descubierto que en algunas pequeñas empresas colombianas no se utilizan fluidos fósiles para el corte de los metales, sino que se hacen con el bulbo de una cebolla. Tras este hallazgo, las áreas de mecánica y bioprocesos de la Universidad Nacional se han unido para hacer pruebas similares que sean de utilidad para la grandes industrias de lubricantes.

El dilema de estos experimentos se ha producido tras constatar que este alimento, escaso en algunos países, podría utilizarse también para estos fines. La conclusión fue generar cultivos industriales cuyo destino no fuese la alimentación, sino la fabricación de lubricantes industriales.

En España también existen alternativas a los fluidos fósiles

Un grupo de la Universidad de Huelva está desarrollando un lubricante ecológico a partir de una sustancia que se genera desde las cáscaras de los crustáceos, como gambas o cangrejos. Este nuevo fluido mejora la consistencia de los lubricantes, así como su resistencia térmica. El quitosano, presente en las cáscaras de los crustáceos, es un material biodegradable derivado de la quitina que, por otra parte, tiene muchas ventajas, ya que se encuentra de manera muy abundante en la naturaleza.

La industria de los lubricantes, y también nuestra empresa, está muy pendiente de todos estos estudios y sus novedades, para ser capaces de incorporar los nuevos productos tan pronto como los investigadores lleguen a sus conclusiones.

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